One, two, three

by Tomy Pelluz on octubre 8, 2002

One, two, three, Metro Goldwyn Mayer, Billy Wilder, 1961.

Un ejecutivo de Coca-Cola en el Berlín Oeste de la Guerra Fría intenta impedir la boda de la hija de su jefe con un joven comunista.

Me acuerdo de esta película hoy después de haber criticado Minority Report porque me pareció un anuncio. ¿Estamos hablando de lo mismo? ¿Qué hay de nuevo en la película de Steven Spielberg que no apareciera en la de Wilder en la que Coca-Cola siempre está presente? ¿Y qué hay de malo? Creo que es bastante sencillo, se puede hacer una película en la que en todo momento aparezca una marca, en la que la marca, aunque sea una marca real y conocida por todos, sea parte de la historia, pero no se puede introducir de modo descarado un publireportaje de un coche en una película por el simple hecho de que la Toyota nos sepulte con dolares. Eso no es cine, se hacen demasiadas concesiones y algunas afectan al desarrollo narrativo, contaminando el discurso fílmico. Spielberg que es un genio del montaje lo sabe de sobra.

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