Mirar
por Tomy Pelluz, 10 abril 2002
Lo que verdaderamente me gusta es mirar. Me encanta mirar, y me emociono cuando encuentro otra mirada.
Por esto, por esta sencilla razón, me gusta hacer fotos, y ver fotos, hacer películas y ver películas. sería capaz de ver películas en las que no “pasara” nada, sólo quiero ver como pasa el mundo delante de la mirada de otro. ¿cómo hubiera visto Pessoa las calles de mi pequeña ciudad? ¿en que se fija Paul Auster cuando pasea por las calles de Saint Germain? ¿como miraría Gandhi Nueva York? Sueño con saberlo, y mientras, encerrado en mi pequeña isla, me imagino personajes y recorridos por las calles del mundo.
Haciendo una estupidez cualquiera
por Tomy Pelluz, 8 abril 2002
La proximidad de la tragedia, y la terrible convicción de que en la mayoría de los casos uno muere haciendo, o diciendo, una estupidez cualquiera.
Una tragedia es eso que pasa cuando tu ciudad de provincias sale en los periódicos importantes de tu país.
Hace días llovió demasiado en esta isla en la que casi nunca llueve. Murio gente. No hace falta que diga que la isla es Tenerife, que la ciudad es Santa Cruz, pasó lo que pasa siempre: casas mal construidas, en lugares en que no pueden construirse, falta de planificación… y como repetían con gran originalidad las televisiones locales: “de nuevo la naturaleza demuestra ser más poderosa que el hombre” todo un gran clásico de la filosofía para digerir con el almuerzo. Pero eso ahora no importa, no era de eso de lo que quería hablar. Vuelvo a lo primero ¿qué cambia cuando te das cuenta de que las grandes tragedias –y claro también las grandes hazañas– se sufren, y se hacen, en cholitas de andar por casa?
Teatro Victoria
por Tomy Pelluz, 7 abril 2002
Yo no sé nada… es siempre un recurso fácil… ¿Cómo podría, sin embargo, escribir sobre danza, sobre danza contemporánea, si en verdad no sé? y sin embargo quiero escribir, tengo la necesidad de hacerlo. sumido en la oscuridad de la pequeña sala del Teatro Victoria, hoy, esta noche, hace sólo un rato, pensé que lo que hacía aquel chico tenía un sentido, que aquella serie de gestos sostenida sobre una musculada pero armoniosa expresividad me estaba diciendo algo… la reiteración de movimientos, de sonidos, el cuerpo sometido, arrastrado… y pensé, y sentí… y ahora, ahora no voy a decir más.
Paseo
por Tomy Pelluz, 6 abril 2002
Paseo rambla abajo, ahora vivo en una ciudad pequeña, en una isla del atlántico, paseo rambla abajo y le cuento mis sueños a una amiga, y llego cansado, cansado de contar siempre lo mismo, cansado de que incluso mis sueños sean predecibles. Paseo rambla abajo. Paseaba. ahora, escribo.
Mi hermano
por Tomy Pelluz, 5 abril 2002
Dos chicos caminan por una calle, uno mira al suelo, quizás buscando algo en el vacío que se extiende de su cara a las baldosas, el otro mira a la derecha (y en este mirar hacia un lado hay toda una pequeña historia: el reflejo de la luz en la luna de un coche le hizo apartar la mirada del frente, el giro fortuito le llevó a encontrarse con el escote de aquella chica, que ahora se aparta de la escena, pero que hace unos segundos recogía un bolígrafo del suelo).
Yo miro a estos chicos unos metros más atrás; el sol de la mañana les da de frente y sus sombras alargadas llegan hasta mis pies. Pongo una rodilla en el suelo, y aprieto el disparador.
Ésta es la descripción de una foto. No hay nada de lo que una foto dice porque no la ves. Aparecen algunas de las cosas que el encuadre limitado de la cámara hace desaparecer.
Uno de los chicos de la foto es mi hermano. Todo mi amor por él no aparece en la foto.
Debo seguir disparando.